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jueves, 26 de noviembre de 2009

Negro


La naturaleza se lo advirtió de mil formas diferentes
pero él no quiso ver ni escuchar
aunque donde mirara hubiera huellas de sus actos.
Siguió destruyendo y devastando,
arruinándolo todo, creyéndose Dios.
Hasta el día en que un presagio anticipó su destino.
Fue el día en que el mundo cambió de color.
El sol nunca más volvió a asomar
Y un manto de oscuridad avanzó desde el horizonte
ennegreciendo hasta el último recoveco del universo.
La luz, se hizo tiniebla.

Entonces él entendió.
Lloró, de rodillas imploró
Y quiso revertirlo todo.
Por primera vez reparó en su pequeñez,
y la impotencia dominó su alma.
Pero era tarde ya…muy tarde para ser humilde.

Todo ser viviente fue desapareciendo
Lo que alguna vez fue bello se ajó ante sus ojos.
Fue testigo de lo que él mismo había provocado.
Sobreviviendo.
Él, el único culpable.
Ese, su peor castigo.
Peor que el que saberse condenado
a la extinción…


Verónica Sánchez

"Ocupado"

Lamento desagradable

En un principio, solía ser blanco, purísimo. No como la nieve, ni como las nubes, no, no, blanco como yo mismo. Blanco puro, blanco contenedor de agua, no tan pura, pero igualmente incolora. Cuando puedo disfruto de la luz y mi blanquicie, y mi chapoteo acuático, pero dura poco. No hay descanso. Constantemente me invade la oscuridad, entonces lluvias hediondas, en escalas de amarillo, de marrón las más pesadas, y de rojo, de vez en cuando. Alguna que otra ocasión, granizo multicolor que me salpica por dentro, por fuera, por todos lados.
Quisiera volver a recuperar mi blanco original, pero hace tanto no me vienen a limpiar. Y la mayoría de las veces, ni siquiera me tiran la cadena.

Juani (14/11/2009)

martes, 24 de noviembre de 2009

Salsa Rosa Picante

Mi vida era color de rosa y de repente se mancho de negro.
Tragedias tras tragedias, depresión y enfermedad
Porque es fácil jugar con la muerte
Pero que te pase con un ser querido, es…
Solamente lo entienden los que lo han vivido
Somos como una secta, los viudos, los huérfanos
Pero no se preocupen, porque a ustedes también les va a tocar
Y se van a dar cuenta, la vida es traicionera
Te hace crecer a los golpes
Te dicen es un duelo, son etapas
Pero la tristeza siempre esta
Manchando de negro la realidad
Seguir adelante es una tarea difícil de realizar
Más cuando la mierda de la vida te sigue tocando, aun más.
Es como perder una defensa, una barrera
La sensibilidad tiene un menor umbral
A pesar de todo, pase lo que pase y digan lo que digan
Sigo adelante, siendo igual.
Porque estoy segura de lo que quiero y lo que voy a ser
Mi vida ahora volvió a ser color de rosa, pero con sombras, matices
Hay pequeñas cosas que me hacen seguir y ser feliz
Yo confió en mí
Lo que piensen, me importa un carajo
Nadie va a manchar mi felicidad




Ana victoria sirena

domingo, 22 de noviembre de 2009

Cambio de Color!

- ¿Y cómo la pasaste ayer?

- Bien, yo que sé, igual que siempre, ya me estoy aburriendo de ir siempre al mismo lugar, ¡pero nunca las puedo convencer de ir a otro lado!

- Si yo hubiera ido te hubiera apoyado totalmente la moción, ese boliche ¡no-da-más!

- Jaja, tenés razón, encima no sabés la que me pasó ayer, boluda…

- ¿Qué? ¿Te conseguiste un chongo nuevo?

- Nah, si ahí no hay nada, pero justamente, un pibe viene a bailar al lado nuestro, yo veo que me mira y me mira…

- ¿Y cuál te tiró?

- Algo como “a ti te hace falta un cambio de color, niña”, me tira, muy serio él, ¡y no pude evitar reírme!

- ¿Cómo?

- Claro, ¡el chabón era negro! a mí me había gustado desde un principio, vos sabés…

- Si, ¡claro que lo sé! No me olvido más de Charles…

- Bueno, yo, acordándome de tus anécdotas, lo miré un rato, hasta que me vino a hablar y me dijo esa estupidez; yo no sé que les pasa a los pibes, primero uno me preguntó la clásica ¿estudias o trabajás?

- Jaja, no, por favor, ¿en serio?

- Si, boluda, dejá de reírte, pobre, me dio pena, pero igual le corté el rostro de una, sabelo.

- ¿Y con el negro que pasó?

- Nada, no sé, me pareció un poco langa y le corté el rostro a él también.

- Pero, nena, ¡a vos nada te viene bien!

- Tenés razón, creo que me aburrí de los hombres… quizás mi destino es ser lesbiana, no sé…

- Ay, ¡que pelotuda que sos! Si te gustan más los pibes que el helado, ¡dejate de joder!

- Jaja, sí, tenés razón boluda… bueno, no sé, capaz son ellos y no yo. O capaz soy yo. Ah! ¿¡Por qué es tan difícil la vida?!


Antonella D'Alessio

sábado, 21 de noviembre de 2009

Una casa recién nacida, con el olor de lo nuevo y la espacialidad de ese día único. Así empieza su primavera: con un sol tibio entrando tímidamente por sus ventanas, pintando las paredes de un pálido ocre. Un balcón se va llenando de vida que comienza a asomar.

Los rayos del primer día de verano doran la casa, muy brillante. Algunas veces llega la lluvia a aplacar el calor. Las plantas ya están todas en flor, abriéndose rosas, violetas, naranjas y rojas, atrapadas entre hojas de todos los verdes. Las ventanas están siempre abiertas: la casa respira. Es joven y disfruta de sus días de cielo celeste y de la brisa nocturna.

De a poco se acerca el otoño. Las flores van desapareciendo, el verde de las hojas se desvanece. Más tarde se endurecen, se agrietan y, amarillentas, caen. Las ventanas, a medio abrir, dejan entrar menos aire y el sol, cada vez más lejos, esquiva las paredes que comienzan a ensombrecerse.


En la casa se oyen menos voces. Las que quedan hablan cada día menos.


El invierno llegó. Las plantas se acurrucan y, ensimismadas, esperan... Las ventanas ya no se abren y en su mayoría están ocultas por largas y densas cortinas, para evitar el viento helado, las tormentas; para evitarlo todo. Al pequeño sol ya no le es posible entrar. La casa está a oscuras, toda gris y en silencio. El invierno se instaló.


Allí ya nadie habla.


Naty. (Moro)


lunes, 16 de noviembre de 2009

Bonus track

El etnógrafo

Los colorados son yeta, los negros son de mierda, los amarillos se reproducen como conejos, los blancos son putos. Por suerte yo, el hombre invisible, no entro en ninguna de esas categorías tan estúpidamente coloridas.

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Gestiones

La del pelado era naranja. Ahora la del bigote facho, es amarilla. ¿De qué color va a pintar a Buenos Aires el próximo hijo de puta que la gobierne?

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Déspota

Es increíble lo que ahorramos con mi jermu en cosméticos. Ya no se pinta más los ojos. Cada vez que discutimos, yo se los dejo morados.

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Tus ojos

“Tus ojos verdes,

oasis para mi sed...”.

“Ruleta” – Los Piojos

(pre-texto)

Ya no quiero hacerlo más, me parece tan fácil, tan poco creativo. Otra vez recurrir a vos, a todo lo que significás (Saussure, Peirce, Barthes). Me enojo conmigo, porque no soporto la vaguedad, y porque qué más puedo aportar sobre un desencuentro amoroso, si es un sentimiento tan viejo y ya está tan dicho todo. Me enojo porque escribiendo estas palabras tan vagas, tan poco originales, es la única manera de expulsarte de mi cabeza. Escribirte a modo de catarsis, siempre, aún cuando no seas la destinataria. (¿Y a quién le importa todo esto? Vamos con el texto).

(texto)

La niña de verde. Tus ojos verdes, tus aros verdes, tu “especie de” remera verde, que desnuda tu hombro, tus ideas no maduras, también verdes. Sos bonita, y te sienta bien ese color.

Pero en tus planteos, en mis silencios, en las distancias (tenerte a mi lado y a 10000 kilómetros, al mismo tiempo) y en los desencuentros, tu verde diamante (Lucy en el cielo), se va opacando en mi recuerdo. Entonces te convertís en la niña de gris, como un film viejo, gris del olvido, gris triste. Un film cuyo rollo no deja de rodar en mi cabeza.

Juani (14/11/2009)