viernes, 20 de noviembre de 2009
La sonrisa de Julián desaparece de repente. El viento desordena algunos mechones de su pelo rubio. La remera gris, gastada. Por las manos sucias corre el sudor de la botella de cerveza. Entonces su sonrisa se abre nuevamentey estornuda. Se limpia con el antebrazo, larga una carcajada y me pasa la botella. Ahora es mi boca la que muerde el vidrioy mi cara transpirada se tiñe color caramelo. Los ojos miran el cielo. La pala rompe otro terrón dejando escapar un perfume dulce y húmedo de tierra y pasto. Dejo la botella en el suelo y le pego un cachetazo en la nuca a otro que quedó hipnotizado con unculo que pasaba por la calle. Me levanto de un salto para esquivar la escupida y corro hacia el portón para ver si se justificasu distracción en tan dramático momento. Faltando pocos metros para Disco, estaba la yegua. El mejor culito del barrio desde que tengo uso de razón, el más dulce.Arrebato de unas manos la botella y tomo un gran trago para bajar el bocadito. El hechizo se rompe bruscamente al recibir el tortazo en el cuello. El labio se me parte contra el pico. Líquido, espuma y sangre corren por mi pecho. Me agacho, toso, escupo atragantado.Le revoléo la botella que esquiva con facilidad y que se preocupa por poner en pie rápidamente. Se saca la remera, la envuelve en su mano derecha y me invita a pelear diciendo:
_ a esa pendeja me la voy a coger yo entendés?!
_ Déjense de romper las pelotas y vengan a hacer el pozo ustedes tambien loco! Grita Julián fastidiado. Clava la pala en la montaña de tierra. Se acerca. Toma la botella y la levanta para ver a tras luz, cuanto queda.
_Son unos boludos, mirá todo lo que tiraron!
_ Este fue, que me quiere soplar la mina!
_ Esa pendeja tiene más polvos que las fotos de mi abuela! Dice Julián. Me hace un guiño y se rie con maldad._ vamo'a tener que sopla' entre todo !
Su sonrisa se transforma en beso y su cara se esconde nuevamente, para reaparecer fruncidas en raro gesto.
_ Puaj!!! Tiene gusto a sangre! _humm! como la novia del putito este! Digo riendo, y agarro la pala.
Miro los limones que cuelgan del árbol, al perro tirado abajo.Los pibes más chicos intentan, con un palito, meter la endurecida lengua dentro de su boca. La cara y la torción del cuerpo son una mueca fantasmal. La mirada vidriosa se clava en el pasto verde.Las moscas ya festejan el verano. Hace calor.
Emiliano Cerman
lunes, 2 de noviembre de 2009
Una tarde en la biblioteca
En realidad lo choqué porque no pude dejar de mirarlo: su altura estaba al borde de ser exagerada; su ropa mostraba, de manera descuidada, un cuerpo escuálido pero igualmente enérgico; sus movimientos lentos eran casi sensuales. Sin darme cuenta, todos sus libros estaban en el piso. Agradecida porque mi pelo larguísimo tapaba lo ruborizada que estaba, lo ayude a levantarlos rápidamente. Me fijé que él tenía muchos más volúmenes en sus brazos y le ofrecí llevárselos hasta alguna mesa. Me sonrió y comenzó a caminar hasta detenerse en una de esas clásicas mesas inclinadas, con sus clásicas lámparas verdes. No pude evitar que me llamara la atención ver escrito en un cuaderno, en letras enormes, un encabezado muy extraño. Al notarlo, sonrió orgulloso y dijo:
- Es el nombre del libro que estoy escribiendo, “La libertad, mi perro atropellado”- ante mi expresión atónita, siguió contando - Es una teorización mía: yo creo que si la libertad fuera un perro, estaría atropellado. Es triste, pero cierto, como dice James Hetfield. Y cada institución que nos rodea se asegura de darle una patada más al pobrecito animal.
- Perdón, sigo sin entender – me animé a responder. Sonrió como si estuviera esperando la oportunidad de explicarme. Y, mientras tocaba su enmarañado pelo constantemente, esto fue lo que dijo:
- Creo que una de las cosas más valiosas que tenemos es el intelecto. Y, al igual que Aristóteles, entiendo que con él podemos, por medio de la razón, sopesar los actos y decisiones para poder elegir entre la menos dañina y la más beneficiosa. Creo también que el razonamiento está muy desvalorizado hoy día, y que los individuos pululan por las ciudades sintiéndose ajenos a todo esfuerzo por cuestionarse, preguntarse a sí mismos por qué hacen una cosa y no la contraria, o por qué las cosas son así. Simplemente lo naturalizamos, hacemos de cuenta que las cosas están dadas, o creemos ciegamente que, en realidad, sí están dadas por algún ser celestial muy macabro que, en mi opinión, no es más que el opio de los pueblos.
- O sea que no crees en dios –solté.
- ¡Por supuesto que no! – Respondió, escandalizado – No hay pruebas empíricas de su existencia, y dejame decirte que, si existiese, es harto morboso como para dejar que ocurran tantas aberraciones… Sigo con el libro, ¿dale? – Continuó, sin esperar respuesta - Te decía que, al familiarizar y no interrogar la vida se nos pasa sin que evaluemos realmente cuanta razón tenemos en actuar de tal o cual modo, catalogamos como maldito o enfermo todo lo que no es como a nosotros nos parece que debería ser, y listo. Vivimos libres en teoría, pero en realidad encerrados dentro de nuestros prejuicios, naturalizaciones y clasificaciones sin mirar más allá, sin cuestionar las prácticas sociales que, día a día, conforman nuestra vida tal como la conocemos. La libertad es nuestra, si, pero en la medida que la hagamos nuestra, que sepamos de donde venimos, quiénes somos, adónde vamos y porqué.
- Me encantaría que me cuentes más, pero me tengo que ir - interrumpí; anoté mi celular en un papel, le di un rápido beso en la mejilla y me fui, con un torbellino de ideas extrañas dándome vuelta en la cabeza.
Antonella D'Alessio
sábado, 31 de octubre de 2009
Corazón de trapo
Fueron los dìas màs felices de mi juguetona existencia.Era llevada a todas partes como compañia de mi dueña.Peinaban mis lanudos cabellos rosados y hasta combinaban mis moños con hermosos vestidos floreados que Erika,la niña a la que pertenecìa,sabìa cambiar a su antojo hasta una decena de veces al dìa.Què importante me sentìa entonces!!Y cuàn imprescindible!!Sobre todo por las noches en que,sin mi obligada presencia, la niña no podìa conciliar el sueño.
Pero con què ligereza saben aburrirse los niños!!De pronto un juguete nuevo ocupò ràpidamente mi lugar.Y asì sin màs,amanecì un dìa en la casucha de madera de Jack,el perro de la familia.Pero,còmo es que habìa sucedido eso?Me parecìa simplemente increìble estar padeciendo tal cosa!!De verdad estaba allì,haciendo las veces de almohada de esa olorora bola de pelos?
Y asì,en forma màs que repentina,comenzaron mis dìas de juguete perruno.Y si bien en un principio casi muero escandalizada ante los modales de ese prospecto de amimal, poco a poco fuì encariñàndome con èl.Y es que Jack fàcilmente supo conquistar mi corazòn de trapo!!Y de a poquito me fui acostumbrando a sus rudas "caricias",a sus mordisqueos unas veces en mis largas piernas,otras en mi regordetas mejillas con pecas.Y hasta sus besos de àspera lengua eran recibidos con alegrìa por mì.Es increìble con què poquito puede conformarse uno cuando siente la necesidad de compañìa,de ser necesitado y apreciado por alguien!!
Y asì fue transcurriendo la vida, hasta que un dìa de esos en los que Jack acostumbraba a perseguir enceguecido al gato del vecino,fue atropellado al cruzar la calle por un auto que ni parò para saber de su suerte.Y asì nuevamente,habìa de quedarme yo, sin dueño.
Gracias al cielo a una criada se le ocurriò mirar adentro de la cucha de Jack!!Y allì estaba yo,hecha un bollito de mugre en un rincòn.Y quiso Dios que se apiadara de mi,me bañara,cambiara mis vestidos y hasta peinara mis cabellos apropiadamente,como debe ser en una muñeca que se digne de ser verdaderamente distingida!!Pero...nadie se puso a jugar conmigo!!!Sòlo me acomodaron en este estante de la habitaciòn de juegos,hace ya un par de meses.Y desde entonces me he sentido tan triste!!Tan inùtil!!Tan sòla!!
Pero,como he escuchado por ahì decir a las personas, "Dios aprieta,mas no ahorca"...Y justo cuando creì que ya no habìa una salida para mì,en el preciso instante en que habìa decidido entregarme a la amargura y la desesperaciòn,escuchè una noticia que devolviò los colores a mi vida,y una nueva luz de esperanza a mi existencia:en un par de dìas la familia llevarìa,como todos los años,los juguetes viejitos ,que ya no eran usados por los niños,al orfanato del pueblo.Ni hablar de mi felicidad al enterarme de semejante novedad!!Allì habrìa un niño que me recibirìa con los brazos abiertos!!Al que regalarìa una y mil sonrisas!!Alguien que me querrìa tanto como yo a èl!!Habrìa de ser ùtil nuevamente!!Y felìz!!
Y acà mientras esperamos juntos ese bendito momento,cuento mi historia a la "Barby bailarina", a la que de un tijeretazo le volaron los pelos platinados,pobre!!y a un viejo oso de peluche medio tuerto: "Y esta es, compañeros, la historia de todos los que han sido mis dueños:Erika,la màs pequeña de esta casa,y Jack,mi perro atropellado...".
FIN
Verònica Sànchez
miércoles, 21 de octubre de 2009
Movilización por el atropello a un perro vagabundo
Movilización por el atropello a un perro vagabundo
Conmoción por el caso de Faraón, atropellado la semana pasada en un barrio marginal de la city porteña.
Ayer, las calles del centro de la ciudad se vieron interrumpidas por una curiosa manifestación. Un grupo de perros callejeros reclamaba con pancartas y sonoros ladirdos por la inclusión de un carril exclusivo para la circulación de animales.
La congregación de canes habría sido propuesta por el perro de Luis D’Elía (alineado al oficialismo), tras el crimen cometido por un automovolista “contra un compañero de la comunidad que solo vivía en la calle. Así funciona este sistema per-verso, contra los débiles; los odio”, declaraba el susodicho. No faltó oportunidad para que los perros de la oligarquía ventilen sus opiniones: “¿Qué hacía ahí? Tenía que estar laburando en serio, no revolviendo basura” expuso Jazmín en un programa de espectáculos.
La policía nos informó de la detención de 32 canes, en su mayoría de raza “calle”, inmigrantes indocumentados.
En lo que respecta de la familia del difunto, solo pide justicia; tras encontrar oídos sordos
en la comisaría, el caso pasó a cargo del fiscal Bobby “cola alegre” Sunkel, quien aseguró a este diario que hará todo lo que esté a su alcance para lograr justicia y habilitar el carril que “nosotros, como raza numerosa y habitantes de la ciudad, merecemos”.
Por otra parte, jefes del sector vial de la ciudad recibieron la visita del cantautor Víctor Heredia, que en apoyo de la comunidad canina, cantó en la plaza en frente de la secretaría, su popular “Sobreviviendo”, con un pequeño cambio ocurrente para la ocasión: “SÍ quiero ver un día manifestando por la paz en el mundo a los animales/ cómo me reiría ese loco día, ellos manifestándose por la vida y nosotros apenas sobreviviendo.” Por su parte, el Indio Solari también se sumó al apoyo, mostrándose indignado por los crímenes cometidos contra los perros: “¿Cómo no sentirme así, si ese perro sigue allí? ¿Qué podría ser peor? Eso no me arregla a mí”.
Desde estas columnas brindamos el apoyo nece-sario a la so-ciedad perruna y nos solidarizamos con la difícil situación por la que atraviesa. Denunciamos el atropello contra el mejor amigo del hombre.
Juan Ignacio Domínguez.
domingo, 11 de octubre de 2009
mi perro atropellado
Así es como siempre que veo un perro de la calle, con esa autonomía que los caracteriza y esa forma de mirar a los ojos sin temor, inevitablemente se convierte en mi mejor ladrón de sonrisas.
No crean que me gustan todos los perros del mundo, no para nada ; pero este es uno muy especial . Se llama “tito”, es el perro de mi vecino que tiene un taller mecánico; por lo tanto es como dice la jerga: “marca perro”,de estatura mediana, pelo largo enrulado y con el color siempre me quedan dudas, no sé si es de color ceniza o marrón acenizado por la grasa de los coches .La cuestión es que nada me enternece más que apretarle el hocico para darle un beso cuando me mira con esa cara de perro fiel y entregado.
Tan buenos amigos nos hicimos que desperté preocupación en su dueño, diciéndome: “me lo vas a mal acostumbrar vos a mi perro”, porque cada vez que llego pega saltos en el aire pensando que tal vez ligue algún huesito. No es precisamente un perro vagabundo, pero si que tiene callejera el alma, hasta podría decir, que tiene siete vidas como el gato o tal vez él desearía serlo; esto lo pienso por su llamativa amistad con ellos, en lugar de correrlos como hacen casi todos los perros, tito juega y hasta deja que duerman sobre su lomo como el mejor y más aliado amigo.
Un día una vecina, lo llevó de regreso hasta el taller , pensando que se había extraviado en el parque Lezama que está a dieciséis cuadras , pero gran fue su sorpresa cuando el dueño le dijo que era muy habitual en él caminar por las calles del barrio. Luego alguien contó que lo vieron por el puerto, otra vez por caminito, por Barracas, etc.,en fin es un poquito dueño de casi todas las calles del Sur.
¡ Tremendo susto nos llevamos todos un mal día cuando vimos cómo un colectivo lo pasó por encima! Pero el muy astuto no tuvo la mejor idea que acurrucarse bien contra el asfalto y salió sin un solo rasguño…en fin , creo que tiene siete vidas como el gato y atropellado o no pero callejero, eso sin duda que si.
selva negra
viernes, 2 de octubre de 2009
Elvis y San Pedrro
Fue así como Elvis se enamoró de Cleopatra, una perra de raza lebrel árabe. La verdad ahora entiendo por qué se enamoro de ella, pues era una perra muy linda, sin embargo por más linda que fuera, como una vez le dije a mi amigo “el negro naranjo”:
-¡Tú puedes ser un perro negro, pero no un negro perro!
-Así es - me respondió el negro por inercia mientras le contaba esta historia a lo cual agregó
-Pero que va, así es el amor, uno se olvida de todo.
Fue así entonces que Elvis empezó a mear en las gomas del auto de los dueños de su enamorada, todos los amaneceres y atardeceres hasta que una noche Cleopatra respondió con un aullido en luna llena y Elvis emocionado corrió hacia ella. Al llegar se dio cuenta de que se regresaban a la ciudad, ciudad que Elvis no conocía ni quería conocer, pero a su amor si quería conocer.
Entonces Elvis se fue a la gran ciudad en busca de su amor. Perdido y desorientado meaba en todas las gomas y postes dejándole olores como poemas a su amor, marcando territorios que no le pertenecían. ¡Pobre Elvis! el monstruo urbano lo fue devorando, ya no jugaba en la arena, ahora jugaba en la basura; ya no se metía al mar, ahora chapoteaba en charcos de aceite y tampoco perseguía cangrejos, ahora perseguía ratas astutas y autos. Hasta que un día las gomas rechinaron como la carcajada de un gato cruel y burlón del callejón. Las ilusiones y el cuerpo de Elvis ahí quedaron, pero, como dicen por ahí: “todos los perros van al cielo”.
Una vez Elvis en el cielo, lo recibe San Pedrro:
-Hola Elvis bienvenido al cielo
-Gracias San Pedrro
-Acá vas a ser muy feliz…tenemos muchos postes para mear, más de uno por pezuña, también hay un parque donde hay lanzamiento de discos y autos para seguir, acá solo existen manos que te acarician y juegan, no hay collar que te controle y nada te faltara
-Que bueno es lo que siempre quise, tener muchos postes y gomas, también manos que me acaricien, me lancen discos, pelotas y comida
-Pues acá nada te faltara responde San Pedrro
-Si es verdad nada me faltara solo el amor de cleopatra
-¿Y quién es Cleopatra? Pregunta San Pedrro
- Cleopatra es mi amor una perrita que es algo así: atlética y elegante de cabeza estrecha y ahusada, con las orejas medianas caídas de cola larga y fina. Pelaje corto y liso de color arena rojizo, con la máscara y las orejas más oscuras que he visto.
-Pues era muy linda…afirma San Pedrro…
-Si era tan linda como una poesía con rima
Y así mi perro atropellado, ahora ya no mueve el rabo. Su collar se convirtió en aureola, porque de él se vengaron las gomas.
FIN
Sir Frankie De Rama
jueves, 1 de octubre de 2009
Con la peor de mis sonrisas la veo alejarse, y no puedo dejar de pensar: “¡Otra vez! Caíste otra vez... ¡Cuánto más por complacerla!”. Primero quedo quieto, mientras la miro interactuar con el resto. Después me doy cuenta de que ya hace demasiado que estoy así, entonces, tomo una copa que pasa casi rozándome la nariz, y empiezo a caminar por el salón.
No quisiera parecer muy interesado, porque no pretendo despertar el diálogo de nadie; no quisiera parecer despreocupado o distraído, porque “si ella me viera...”. De todos modos, decido repetir una situación que detesto, ¡y todo por ella! Me lleno los ojos con todos los invitados. Pienso en cómo puede ser que un tipo que escriba y ¡publique! libros como “Este saquito de té”, “Me dieron de baja el cable” y, hoy, “Mi perro atropellado”, y de los cuales ningún título sea metafórico o su historia una revolución literaria, pueda reunir a tanta gente en un mismo lugar. Nuevamente, todos venimos a poner la peor sonrisa para felicitarlo. Increíble. No es posible que haya nacido alguien que sea capaz de admirar algo como esto...
Recorriendo el lugar, voy viendo las caras de todos. Ya nos conocemos de las otras veces que vinimos a comer y tomar gratis para congraciarnos con este idiota. Pero por suerte el saludo no pasa de una simple mueca de reconocimiento a la distancia.
Escuchando ciertas conversaciones al pasar, llegué a la conclusión de que esta situación no era menos absurda que la más absurda de las situaciones: un velorio. No hace falta que detalle una lista de similitudes entre ambas, que sin dudas sería interminable... como la reunión misma. Pero, en realidad, no son similares. De hecho, esto realmente es un velorio: todos, de alguna manera, estamos por enterrar nuestra sinceridad, porque no creo ser sólo yo quien esté recordando cuántas veces este último mes pensó en martillarse una pierna para no tener que venir; enterrando el “buen gusto”, que tal vez algunos conservemos y contra el cual hoy atentamos. ¡Qué ironía! Al único que no enterramos es al maldito perro por el cual hoy estamos todos acá, y que seguramente esté calentito y acurrucado, durmiendo una siesta más.
Naty.
Mi Perra Salvada Por Luz Maspero
Una noche estábamos en el jardín porque era espléndida y estrellada, mientras nuestros vecinos festejaban un cumpleaños, tirando cañitas voladoras lo que produjo que la perra se asustara. Tal era el susto que tenia que salió corriendo a toda velocidad; cruzo la calle, mientras nosotros salimos a buscarla. Como venia un camión y el conductor nos oyó gritar, eso hizo que comenzara a frenar, de todas maneras sentíamos que mi perra era atropellada; pero gracias a la maniobra del camionero, paso entre las ruedas, siguió corriendo, dio la vuelta a la manzana, entró en casa y se metió debajo de mi cama. Nos pusimos todos a consolarla porque temblaba de susto. Gracias a dios se salvó de ser atropellada.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Movilización por el atropello a un perro vagabundo
Conmoción por el caso de Faraón, atropellado la semana pasada en un barrio marginal de la city porteña.
Ayer, las c-lles del centro de la ciudad se vieron interrumpidas por una curiosa manifestación. Un grupo de perros callejeros reclamaba con pancartas y sonoros ladirdos por la inclusión de un carril exclusivo para la circulación de animales.
La congregación de canes habría sido propuesta por el perro de Luis D’Elía (alineado al oficialismo), tras el crimen cometido por un automovolista “contra un compañero de la comunidad que solo vivía en la calle. Así funciona este sistema perverso, contra los débiles; los odio”, declaraba el susodicho.
No faltó oportunidad para que los perros de la oligarquía ventilen sus opiniones: “¿Qué hacía ahí? Tenía que estar laburando en serio, no revolviendo ba-sura” expuso Jazmín en un programa de espectáculos.
La policía nos informó de la detención de 32 canes, en su mayoría de raza “calle”, inmigrantes indocumentados.
En lo que respecta de la familia del difunto, solo pide justicia; tras encontrar oídos sordos en la comisaría, el caso pasó a cargo del fiscal Bobby “cola alegre” Sunkel, quien aseguró a este diario que hará todo lo que esté a su alcance para lograr justicia y habilitar el carril que “nosotros, como raza numerosa y habitantes de la ciudad, merecemos”.
Por otra parte, jefes del sector vial de la ciudad recibieron la visita del cantautor Víctor Heredia, que en apoyo de la comunidad canina, cantó en la plaza en frente de la secretaría, su popular “Sobreviviendo”, con un pequeño cambio ocurrente para la ocasión: “SÍ quiero ver un día manifestando por la paz en el mundo a los animales/ cómo me reiría ese loco día, ellos manifestándose por la vida y nosotros apenas sobreviviendo.”
Por su parte, el Indio Solari también se sumó al apoyo, mostrándose indignado por los crímenes cometidos contra los perros: “¿Cómo no sentirme así, si ese perro sigue allí? ¿Qué podría ser peor? Eso no me arregla a mí”.
Desde estas columnas brindamos el apoyo necesario a la sociedad perruna y nos solidarizamos con la difícil situación por la que atraviesa. Denunciamos el atropello contra el mejor amigo del hombre.Juan Ignacio Domínguez
martes, 29 de septiembre de 2009
Yo tengo un ovejero alemán
a pedido del publico,pongo la tan aclamada foto del chuchunoYo tengo un ovejero alemán, se llama chuchuno. Cuando lo sacamos a pasear y ve a otro perro se vuelve una fiera. Como es muy juguetón creemos que quiere jugar, pero como es tan grande y bruto la gente y los perros se asustan. En realidad el en la calle causa amor y miedo, depende si el que lo ve tiene predilección por las razas y perros grandes o si le tiene terror..Es tan grande que si lo llega a atropellar un auto el damnificado no va a ser el, sino el coche. Afortunadamente nunca paso, pero el es muy atropellado, es muy bueno y dulce pero muy bruto y tiene la fuerza de un oso
Siempre quiere jugar pero nadie esta libre de salir lastimado, nunca mordió a nadie pero el día que pase, nos tendremos que mudar de barrio. Lo más peligroso de mi perro es que si te ve durmiendo boca arriba, te lava la cara a lengüetazos. Ese es el atropellado de chuchuno.
Ana Victoria Sirena
lunes, 28 de septiembre de 2009
Mi perro atropellado
-oh Astor, cuanto te extañaba que alegría verte nuevamente.
A lo que repliqué:
-Me temo, señor, que se ha equivocado, yo no soy Astor.
-Lo sé, pero Astor está aquí.-dijo apoyando su índice sobre mi cabeza.
-Sigo sin comprender, y además no me parece muy respetuoso de su parte, besarme y tocarme si no me conoce.
En ese instante apareció un segundo hombre diciendo:
-Lo que mi amigo quiere decir es que tiene a su perro en su mente.
-Corrección a mi perro atropellado en su mente.
Me quedé desconcertado, y no se me ocurrió nada mejor que decir:
-¡Estuvo leyendo mi mente sin mi autorización!, no me parece bien.
-Le aconsejo que no alegue, ya que mi amigo podría demandarlo, recuerde ha raptado a su perro y además lo atropelló.
_Oh, Astor!, debo rescatarlo, quien sabe que ideas locas pasarán por la mente de este hombre.-decía el dueño del perro, mientras el otro medía mi cabeza con un extraño centímetro, que sólo tenía numeros del 1 al 4, si bien era de más de un metro.
-Lo que sospechaba-exclamó al terminar la medición- talla 3.
Se quedaron paralizados y con cara de espanto un momento, y yo atónito sin comprender.
-Eso explica el accidente con el perro.
-Claro por sus fugaces ideas.
Estuvieron un largo rato comentando, horrorizados, sobre mi talla y el accidente del perro.
La conversación de estos parecía interminable, así que los interrumpí:
-perdonen pero no entiendo, ¿podrían explicarme?
-Mejor no- contestó el dueño del perro.
-¿Cómo dice?- respondí y el segundo intervino al verme furioso.
-Lo que mi amigo quiere decir es que no es conveniente explicarle nada por el momento.
-Su amigo debería decir lo que quiere decir. Y ahora explíqueme o me voy con el perro.
-Es de suma importancia que evite pensar, hasta que sepamos cómo rescatar al perro.
-¡Pero eso es imposible!, cómo pueden pretender que no piense.
-Bueno hombre haga un esfuerzo, todo sea por el perro.
-Todo sea por que me dejen en paz.
-Que todo sea por lo que tenga que ser-acotó el dueño del perro.
-Bueno señores esto es una locura, yo me retiro ya que nada tengo que ver con el asunto.
-Cómo que no, usted es el actor intelectual del incidente.
-No creo que el perro este en mi mente.
-¿Puede probarlo?
-Pues no, de la misma manera que usted no puede probar lo contrario.
-ajá!, no puede probarlo, entonces usted lo tiene.
-No sólo rapta y atropella a mi perro, sino que lo admite descaradamente.
Quise defenderme, pero el segundo hombre me interrumpió.
-No tenemos mucho tiempo, así que empezemos con el procedimiento-y empezó a leer lo que parecían instrucciones.-Primero debemos afeitarle la cabeza.
Pude ver la sorpresa en sus rostros al notar que era pelado, y se me escapó una sonrisa.
-Pero es calvo-dijo el dueño del perro.
Y el segundo respondió:
-ah entonces no es la primera vez que le extraen algo de la mente. Mucho mejor, ya sabe usted entonces cómo funciona, sabe que no hay nada que temer.
-Pero jamás me han extraído algo de mi mente-contesté-Y no deseo que lo hagan.
-¡No puede ser!, ¿por qué está pelado entonces?
-Porque se me ha caído el pelo.
Los dos empezaron a reír a carcajadas deciendo:
-se le cayó el pelo, es la peor excusa que jamás he escuchado.
Y continuaron riendo hasta que sus risas se convirtieron en llantos.
Yo aproveché para escapar.
Ena
Tupungato
-"Te noto constipado, Lucho, ¿pasó algo?"
-"Ya sabes qué pasa chino, lo de siempre"
-"Ah, eso, claro... ¿Faltan tres días nomás no?"
-"Si, ya no aguanto más...” y, al decir esto, hizo el clásico gesto y otra copa sobre su mesa.
-"Mirá, es la ley de la naturaleza. No es que realmente estemos haciendo algo malo. La gente se divierte, ellos no salen lastimados y hacen lo que su instinto les guía..."
Pero Lucho permaneció callado, con esa mirada que resume los diálogos de ayer y anteayer, pero como el chino parecía decidido a quedarse estacado hasta que le responda algo, y porque, además, le tenía estima como para dejarlo con esa mirada de cachorro sin juguete, le dijo:
-"No se trata de eso. Realmente no me molestaría incluso si se mueren. El hecho es que ellos van a perseguir igual la carroza del desfile, es su instinto y son fieles a eso. En cambio, nosotros, ¿Qué necesidad tenemos de celebrar que un fulano que ni conocimos haya puesto un trapo en la cima de quien sabe qué montaña y, gracias a eso, nuestros hijos dibujen un milímetro más de nuestro mapa? No somos fieles a nada, y, por eso, tenemos el descaro de apostar cuántos perros van a terminar pisados por el desfile cada año" y, a continuación, otro gesto hacia el mozo pero esta vez con menos jugo y más alcohol.
-"No sé, macho, seguro tenés razón sobre el desfile, pero yo si soy fiel a algo es a mi familia y esto me da una chance de juntar plata para mantenerla". Esta vez, la respuesta de Lucho fue extraña, su primera sonrisa en días, esa mueca del timbero que sabe arreglada su pelea. El chino aprovechó esto para cambiar de tema, y después que el chinito y la escuela y un gin tonic y que mañana sería otro día.
No es una verdad revelada que si hay algo en lo que no hay suerte es en los juegos de azar, y ningún paisano se tomaba el atrevimiento de dejar que la dama de la fortuna decida el destino de su sueldo, que ya bastante bajo era con el tema de las retenciones y la pindonga. Por eso todas las familias criaban perros a escondidas para hacer apuestas altas, mientras que otros, mas vagos, preferían criar gatos e ir por las bajas, ya que estos disminuían radicalmente el número de canes atraídos hacia el desfile (Don Zoilo y su proeza de ganar hace cinco años asegurando que ningún perro sería atropellado motivaban a estos últimos). Nunca nadie se animó a criar ratas, iba contra la tradición y a favor de las enfermedades. Éstas y otras tramollas eran practicadas y perfeccionadas año a año, aunque si preguntan en la esquina, nadie lo admitiría.
Suena difícil encontrar un horario adecuado para las festividades entre las comidas y el fuerte sol cuyano, pero este desfile en particular es de los que hacen que nadie tenga problemas en abandonar la siesta. Lo más curioso es cómo en cada nueva celebración se las ingenian para que la carroza tenga un monte más alto y difícil de escalar que el anterior, y como el acto central se acompaña de un discurso en el cual el prócer tupungatino aparentemente fue el principal responsable de la independencia argentina (ningún historiador osaría contar esto y desmitificar a San Martín, decían durante el discurso). En realidad, nunca queda muy claro qué hizo nuestro amigo alpinista, porque a medida que progresa el discurso la expectativa se redirecciona con rapidez hacia el cruce de la calle Libertador y Sarmiento por donde llegan los estruendosos ladridos que musicalizan los oídos del pueblo. Pero algo raro pasó esa tarde, pareciera que la orquesta se confundió de partitura porque lo que comenzó a escucharse fueron unos maullidos del demonio y todos se empezaron a preguntar que cómo que porqué cuándo pero la realidad era que esos felinos persiguieron los neumáticos y quedaron atrapados debajo de la carroza con placer mientras los perros los miraron de lejos con el rabo entre las patas. La reacción ante tan antinatural espectáculo fue una huida despavorida, ya sea por el advenimiento de la luz mala o por mera imitación del caos. Solo quedó un solitario Lucho sentado al costado con un mate cocido, una sonrisa y esa mueca del timbero que sabe arreglada su pelea.
Lafran
Mi perro atropellado
Hola señora:
Permítame disculpar mi gran atrevimiento al ponerla en la obligación de tener que leerme, ya que, la conozco, y usted no soportaría la idea de dejar una carta como al vació, sin abrir, sin intentar aunque sea espiar su contenido. Digo espiar, sí, leyó bien, aunque no, por favor, no piense que la espío… Intentaré presentarme, no siendo tarea fácil, se imaginará,… por ahora le diré que tengo aproximadamente la misma edad que usted. No es que quiera ganarme su cariño de entrada, no piense eso, pero a decir verdad, tiene la apariencia de una mujer mucho menor, haciendo visible ese atributo cada vez que sale a la calle a sacar la basura, un acto poco romántico y vulgar pero que en usted tiene un dejo de misterio, el contoneo de cintura al agachar su cuerpo, además de ese aire juvenil que la rodea y ahí está la clave, por supuesto. Sigo… le informo que tengo buenas intenciones, así como también y por consiguiente un buen corazón, siendo ésta la frase preferida de los que me conocen de la infancia “ tiene un corazón enorme”, pero no se asuste, no se lo digo para que se asuste, es una metáfora, creo que es usted tan inteligente que sabrá interpretar lo que quiero decir. Si hay algo que tengo muy bien es mi salud tanto física como mental, eso dice mi medico al que voy solo para que me controle, de vez en cuando, para prevenir, dice él. No se bien porqué pero me estoy riendo, los nervios, vio, lo traicionan a uno en el peor momento, son inoportunos diría yo.
Pero estábamos (o estoy, discúlpeme de nuevo) con la descripción de su cintura y de cuánto me inspira. Y tengo un recuerdo muy muy vivo en la memoria, en la memoria del olfato, y es el de su perfume el día que entramos juntos a la verdulería y casi nos chocamos, de casualidad, capaz se acuerda usted. Ese día en que Don Elias discutió con la maleducada del pasillo de al lado del taller y que tuvo que venir la policía del escándalo que se armó. Ahora me queda la duda si mi corazón latía más fuerte porque su aroma me dejó sin aliento, o por el tono amenazador del verdulero, que me puso nervioso, de nuevo los nervios… como siempre, traicioneros.
Pero para no aburrirla (es lo último que quisiera en la vida) voy al grano, quería invitarla a salir, este sábado, si mi perro atropellado me da un poco de respiro, a la noche, por ahí se duerme y puedo dejarlo solo. Tiene una patita quebrada nada más, pero se recupera pronto me dijeron los médicos, tres doctores de la facultad de veterinaria, tuvo suerte, el pobre esta viejo pero resistió. Le parece bien a las 8 de la noche, con las pistas que le di, ya a esta altura habrá adivinado quien soy…